Sermón de hoy Zachary Fletcher

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Aquí os dejamos el sermón que dejo el sábado pasado día 30 el seminarista de Yale Zachary Fletcher

Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. (Luca 4:8)

En el evangelio de hoy, vemos dos individuos pasando tiempo, uno con el otro. Pero no son amigos. Ellos son, por supuesto, Jesús, el Hijo de Dios, y Satanás, el ángel caído y Príncipe de la Oscuridad. En esto pasaje, el Diablo está tentando a Jesús durante sus cuarenta días en el desierto. A partir de esta interacción, podemos aprender un poco sobre Jesús, sobre nosotros mismos y sobre cómo vivir una vida cristiana frente a la tentación.

Pero primero, me gustaría hablar un poco sobre Satanás. Satanás se ve un poco estúpido y patético en este pasaje. Digo esto porque me parece divertido que Satanás piense que puede tentar a Jesús. Es como si Satanás no sabe ya que Jesús, siendo igual a Dios, no pecaría, incluso cuando fue tentado. Y sin embargo, Satanás intenta a tentarle. Entonces podemos decir, al menos, que Satanás se esfuerza mucho.

Mientras estoy hablando sobre Satanás, fíjense, por favor, en algo escandaloso sobre él. Miren que cuando él tienta a Jesús por segunda vez, para exhibir algún tipo de superpoder volando al saltar del Templo, Satanás usa la Biblia para intentar tentar a Jesús. En concreto, Satanás usa el Salmo Noventa y uno, versículos once y doce: “Pues él mandará que sus ángeles te cuiden por dondequiera que vayas; te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna.” También fíjense que Satanás cita la Biblia como una respuesta a lo que Jesús dice cuando es tentado la primera vez, una oración del Deuteronomio (6:13): “Adorad al Señor vuestro Dios y servidle solo a él.” Entonces, cuando Satanás replica y cita la Biblia, justo después de que Jesús cita la Biblia, es como si Satanás quiera probarle a Jesús: “Sí, yo también puedo interpretar las Escrituras, ¡como tú!” Pero, por supuesto, sabemos que esto es absurdo. Aquí, Satanás no tiene éxito, porque Satanás no es igual a Jesús. Satanás puede interpretar las Escrituras, no para decir la verdad, sino para promover cosas que son inferiores a la verdad: arrogancia, vanidad, hipocresía, odio, amor al poder, emociones baratas, amor falso y siempre lo que es más fácil.

¿Estas cosas os suenan familiares? Me suenan familiares. Ellas son parte de la vida humana.

Comienzo con las malas noticias, que ya sabemos. Es decir, no somos tan fuertes como lo es Jesús. No podemos alcanzar el mismo nivel de control de Jesús, y nunca ceder a la tentación. La verdad es que nos rendimos a la tentación muchas veces. Usualmente no es tan dramático como en esta lectura del evangelio. Somos tentados por Satanás todos los días, en las pequeñas cosas de la vida. Satanás ama susurrarnos, que debemos elegir cosas inferiores sobre lo que es verdaderamente bueno, y sobre lo que es supremamente bueno, Dios Todopoderoso. Fallamos todo el tiempo. Y como Jesús dice, “Adorad al Señor vuestro Dios y servidle solo a él.” No es posible servir a Dios y a Satanás, por más tentados que podamos ser.

Pero ahora llegan las buenas noticias. Aunque somos imperfectos, aunque cedemos a la tentación y nos alejamos de Dios, Dios lo sabe y nos regaló una salida: Jesucristo. Vemos en esta lección que Jesús está tentado a cosechar los beneficios del poder mundano, pero él no cede. Sin embargo, como Jesús experimentó la tentación, sabe exactamente cuál es nuestra situación. Él sabe lo que es ser humano, ser tentado por Satanás para ignorar lo que Dios quiere para nosotros. Entonces Jesús ya sabe que algunas veces fracasaremos.

Lo fundamental es volverse hacia él. Adoramos a Jesús porque él es el que derrotó a los poderes de las tinieblas, el que se levantó de los muertos en el tercer día, el que tiene la autoridad para decir no a Satanás de una vez por todas. Jesús no necesitó mostrar que era el Hijo de Dios al hacer un truco de magia inútil, como Satanás quería que hiciera. Jesús mostró su identidad cambiando la realidad, instituyendo su Iglesia, haciendo posible que sepamos quién es Dios y nuestro verdadero propósito en la vida: amar a Dios y amarnos los unos a los otros. Él hizo todo esto porque él es Dios. Todo lo que tenemos que hacer es decir “Sí,” creer que Jesús es quien dice ser, acercarnos a él en nuestra necesidad, y experimentaremos su siempre abundante misericordia. Jesús es misericordioso porque sabe que debemos ser perdonados por todo lo que hacemos mal, por todas las tentaciones que no podemos evitar. Y si solo admitimos que debemos ser perdonados, y venimos a él en busca de perdón, él nos perdonará.

Mi oración por nosotros esta tarde es que todos aceptaremos la oferta gratuita de perdón de Dios, que tenemos en Jesucristo. Nunca hay un momento en que no necesitemos la misericordia de Dios. Todo lo que tenemos que hacer es recibirlo.

Todo lo que tenemos que hacer es recibirlo.

Amén.

Jesus answered him, “Get behind me, Satan; for it is written, ‘Worship the Lord your God, and serve only him.’” (Luke 4:8)

        In today’s gospel, we see two individuals spending time together.  But they’re not friends.  They are, of course, Jesus, the Son of God, and Satan, fallen angel and Prince of Darkness. This is when the Devil is tempting Jesus during his forty days in the desert.  From this interaction, we can learn a little bit about Jesus, about ourselves, and about how to live a Christian life in the face of temptation.

But first, I’d like to talk a bit about Satan.  Satan looks a bit stupid and pathetic in this passage.  I say this because, I find it amusing that Satan thinks he can tempt Jesus.  It’s as if Satan doesn’t already know that Jesus, being equal to God, would not sin, even when tempted.  And yet, Satan tries to tempt him.  So we can say, at least, that Satan tries really hard.

         While I’m talking about Satan, please notice something outrageous about him.  Notice that when he tempts Jesus the second time, to exhibit some kind of flying superpower by jumping off of the Temple, Satan uses the Bible to try tempting Jesus. Specifically, Satan uses Psalm 91, verses 11 and 12: “For he will command his angels concerning you, to guard you in all your ways. On their hands they will bear you up, so that you will not dash your foot against a stone.”  Notice also that Satan quotes the Bible as a response to what Jesus says when he is tempted the first time, a sentence from Deuteronomy (6:13): “Worship the Lord your God, and serve only him.”  So when Satan turns around and quotes the Bible, right after Jesus quotes the Bible, it’s as if Satan wants to prove to Jesus, “Yes, I can interpret Scripture too, just like you!”  But of course, we know this is absurd.  Here, Satan does not succeed, because Satan is not equal to Jesus.  Satan may interpret Scripture, not to speak truth, but to promote things that are inferior to truth: arrogance, vanity, hypocrisy, hatred, love of power, cheap thrills, fake love, and always what is the most easy.

     Do these things sound familiar?  They sound familiar to me.  They are a part of human life.

         I start with the bad news, which we already know. That is, we are not as strong as Jesus is.  We cannot reach Jesus’ level of control, and not ever give into temptation.  The truth is, we often do give into temptation.  It’s not usually as dramatic as in this gospel reading.  We are tempted by Satan every day, in the little things of life.  Satan loves to whisper to us, that we should choose inferior things over what is truly good, and over what is supremely good, God Almighty. We fail all the time.  And as Jesus says, “Worship the Lord your God, and serve only him.”  It isn’t possible to serve both God and Satan, as tempted as we might be.

         But here’s the good news.  Even though we are imperfect, even though we give into temptation and turn away from God, God knows that, and he gave us a way out: Jesus Christ.  We see in this lesson that Jesus is tempted to reap the benefits of worldly power, but does not give in.  And yet, because Jesus has experienced temptation, he knows exactly what our predicament is.  He knows what it’s like to be human, tempted by Satan to disregard what God wants for us. So Jesus already knows that sometimes we will fail.

The point is, to turn back to him.  We worship Jesus because he is the one who defeated the powers of darkness, the one who rose from the dead on the third day, the one who has the authority to say no to Satan once and for all.  Jesus did not need to show he was the Son of God by doing a pointless magic trick, as Satan wanted him to do.  Jesus showed his identity by changing reality, by instituting his Church, by making it possible for us to know who God is and our own true purpose in life: to love God and love one another.  He did all this because he is God.  All we have to do is say “Yes,” to believe that Jesus is who he says he is, to approach him in our need, and we will experience his ever-abundant mercy.  Jesus is merciful because he knows that we need to be forgiven for everything we do wrong, for all the temptations we fail to ward off.  And if only we admit that we need to be forgiven, and come to him seeking forgiveness, he will forgive us.

My prayer for us tonight is that we will all take God’s free offer of forgiveness, which we have in Jesus Christ.  There is never a time when we don’t need God’s mercy.  All we have to do is receive it.

All we have to do is receive it.

Amen.

Zak

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